Cuando pienso en Noe y Victor se me dibuja una sonrisa en la cara ;), jejeje; y no es porque ellos sean divertidos, que lo son y mucho, si no porque siento la conexión que hemos tenido desde el primer momento, la complicidad que poco a poco se ha ido creando entre nosotros, y como hemos pasado de ser el fotógrafo de boda y los novios… a algo más. AMO mi trabajo!!!

Los que me conocen y aún más mis “novios”, saben que para mí la preboda es vital, ya que baso mi trabajo en la relación personal. Pero, claro… hay veces en que eso mismo se ve sobrepasado, y ésta ha sido una de esas ocasiones. No sé si puedo o sé explicar el porqué, sólo sé que lo siento así, y creo que Noe y Victor también.

Comenzamos desayunando juntos (poco a poco se va convirtiendo en una bella costumbre) y dando un breve paseo por Zaragoza, por una zona que para ellos es especial, y que para mí fue la confirmación de que por mucho tiempo que pases en un lugar, siempre te quedan miles de rincones por descubrir, luces y matices por crear y situaciones y gente maravillosa a la que conocer. Desde el primer momento, Noe y Victor se prestaron al juego, casi sin miedo ni vergüenza (jajajajajaja)… y eso nos permitió disfrutar mucho, mucho, mucho, de los pocos minutos que estuvimos en Zaragoza, pues la idea era ir a SORIA a pasar el día. Y allí que nos fuimos.

Debo decir que apenas conozco Soria, ni sus alrededores, pero que el descubrimiento fue tal, que a partir de ahora, cuando alguien me pregunte por dónde hacer una preboda algo diferente, lo tengo claro: SORIA!

Entre girasoles, cuevas, el hotel de un tío de Victor, y mis típicas “ruinas”… pasamos un día mágico. Algo accidentado también (no lo contéis, vale?, jejejeje) y siempre con una sonrisa y una bonita palabra en la boca. Y como no soy capaz de hacer las cosas de forma normal, no sólo hicimos fotos al atardecer en un maravilloso “bosque” de vuelta a Zaragoza, si no que nos fuimos por el tubo a tomar unas tapas y aprovechar aún más un día largo, divertido, mágico y al que ninguno queríamos poner fin.

Y mejor así, pues la preboda no ha sido más que el comienzo de una historia mágica.

Espero que estas pocas imágenes que os dejo a continuación, reflejen una pequeña parte de lo que nosotros sentimos y vivimos ese día. Gracias!