Al más puro estilo de los hermanos Marx… ¡Más madera!, ¡más madera!… es lo que se me viene a la cabeza al pensar en la boda de Olga y Emilio, pues es verdad que no faltó de nada, ha sido una de esas maravillosas bodas en donde los novios, los invitados y todos los que estuvimos allí, echamos el resto. Y es que no faltó de nada!!!!

Como fotógrafo de boda, he estado en cientos de bodas (literalmente) y en esta ocasión había de todo: unos novios guapos y divertidos como pocos, una ciudad bellísima que con su maravillosa luz siempre me recibe con las brazos abiertos, algunos de mis mejores amigos (os quiero chicos!!!), un día maravilloso, una ceremonia muy emotiva en un sitio muy bello, una comida increíble, una india para apaciguar a los pequeños “salvajes”, un cómico sorpresa para los novios (no os perdáis a Jesús Tapia), un fotomatón, varias fuentes de chocolate y algo cada vez más de moda y maravilloso: una barra de gin tonics!!! Como os digo… increíble!!!

Como ya os conté en su preboda, es GRACIAS a dos grandes amigos que estoy aquí, pero sin duda ha sido GRACIAS a dos maravillosas personas: Olga y Emilio, que esto ha sido posible.

Olga, con su nervio y energía desbordante y Emilio, con su paciencia y amor inmensos, juntos habéis conseguido que todos disfrutemos de una de esas bodas que siempre quedarán en nuestra retina, en nuestros corazones, pues de veras… cada momento fue mágico y especial.

Yo quiero daros las GRACIAS por vuestra confianza, por vuestra complicidad y amistad, pues como sabéis esa es la base de mi trabajo, que GRACIAS a vosotros, ha sido uno de los mejores fines de semana que he tenido este año. GRACIAS!!!

Espero que estas imágenes puedan reflejar una pequeña parte de lo que allí vivimos, y os ayuden a revivir esa magia que sólo vosotros fuisteis capaces de crear.